
Durante una colonoscopía, es común que el gastroenterólogo identifique y remueva pólipos para enviarlos a análisis. Esto puede generar preocupación, pero en la mayoría de los casos no hay motivo para alarmarse.
Un pólipo es un pequeño crecimiento que se forma en la pared interna del colon o del recto. Muchos pólipos son benignos, y aun cuando algunos requieren vigilancia más cercana, el estudio patológico es el paso clave para entender qué significa ese hallazgo en tu caso.
En este Mes de Concienciación sobre el Cáncer Colorrectal, te explicamos qué ocurre con el pólipo después de la colonoscopía y por qué ese proceso es tan importante.
¿Qué tipos de pólipos existen?
Existen varios tipos, y su clasificación se confirma con el análisis del tejido:
- Pólipos hiperplásicos: suelen ser los más comunes y, en la gran mayoría de los casos, benignos. Con frecuencia solo requieren el seguimiento rutinario que indique tu gastroenterólogo.
- Pólipos adenomatosos (adenomas): ameritan mayor atención porque, con el tiempo, podrían desarrollar cambios celulares.
- Cuando el patólogo observa cambios en las células, puede utilizar el término “displasia”.
- Displasia de bajo grado: alteraciones leves.
- Displasia de alto grado: cambios más marcados que pueden acercarse a un estado precanceroso.
- Lesiones serradas sésiles: tienden a crecer de forma aplanada contra la pared del colon, lo que puede hacerlas más difíciles de detectar durante la colonoscopía.
- Pólipos inflamatorios: se ven con mayor frecuencia en personas con enfermedades inflamatorias intestinales, como enfermedad de Crohn o colitis ulcerativa.
¿Qué sucede con el pólipo después de que se remueve?
Cuando el gastroenterólogo remueve un pólipo, no se descarta. El tejido se coloca en un recipiente con solución preservante y se envía al laboratorio de patología para su evaluación.
En términos generales, el proceso incluye:
- Recepción y registro de la muestra
- Procesamiento del tejido para prepararlo adecuadamente
- Examen al microscopio por parte del patólogo
- Emisión del informe de patología con los hallazgos
¿Qué evalúa el patólogo en el laboratorio?
Aunque cada caso es único, el informe suele incluir elementos como:
- Tipo de pólipo (clasificación)
- Presencia o ausencia de displasia y su grado, si aplica
- Evaluación de márgenes (para determinar si el pólipo fue removido por completo)
- Tinciones especiales cuando son necesarias, para observar características del tejido que no siempre se ven con la tinción convencional
¿Qué ocurre si el resultado muestra cambios importantes?
La gran mayoría de los pólipos resultan ser benignos. Sin embargo, en un porcentaje menor de casos, el análisis puede identificar cambios más significativos o incluso células cancerosas.
Cuando se requieren más detalles, el laboratorio puede realizar estudios complementarios que ayudan a tu equipo médico a comprender mejor el hallazgo, por ejemplo:
- Marcadores (según el caso)
- Pruebas genéticas para evaluar si podría existir un componente hereditario
- Análisis moleculares que pueden aportar información útil para decisiones clínicas
Lo más importante: estos resultados no sustituyen la orientación médica. Son herramientas que ayudan al especialista a trazar el plan más adecuado para cada paciente.
Preguntas frecuentes
¿Si me encontraron un pólipo, significa que tengo cáncer?
No necesariamente. Encontrar pólipos durante una colonoscopía es relativamente común, y la mayoría resulta benigna. El resultado de patología es el que confirma de qué tipo de pólipo se trata y si hay cambios celulares.
¿Con qué frecuencia debo repetir la colonoscopía?
Depende de los hallazgos, tu historial y el criterio de tu gastroenterólogo. De forma general, si no se encontraron pólipos, a menudo se recomienda repetirla a los 10 años. Si se identifican adenomas, el intervalo puede reducirse, comúnmente a 3–5 años, según el caso.
¿Qué significa “displasia” en el informe de patología?
La displasia describe cambios en la apariencia de las células observados al microscopio.
- Bajo grado: cambios leves.
- Alto grado: cambios más marcados. Tu médico te explicará qué implica ese hallazgo para ti y cuál es el seguimiento recomendado.
El cáncer colorrectal es una de las principales causas de muerte por cáncer en Puerto Rico, y la detección y remoción de pólipos durante la colonoscopía es una de las formas más efectivas de prevención. Si tu médico te recomendó este estudio, procura no posponerlo.
Una vez el patólogo evalúe la muestra y emita el diagnóstico, el resultado se envía a tu médico, quien es el especialista indicado para orientarte sobre el significado del informe y los próximos pasos.
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